Begoña Gros
Hasta finales de los ’80 la innovación en la docencia universitaria se focaliza en el análisis de las metodologías docentes porque se consideraba que la innovación y el cambio se producían a partir de las modificaciones metodológicas que realizaban los profesores a título individual. Posteriormente la innovación se ha institucionalizado y ha acabado convirtiéndose en un proceso planteado para introducir un cambio hacia nuevas mejoras tanto micro (un curso) como macro (en la institución en su conjunto).
Este proceso innovador siempre conlleva intención, planificación y esfuerzo, pero aun así, puede fracasar en los resultados sino tiene ningún efecto en el que los estudiantes aprenden o en cómo lo aprenden. Por tanto, la investigación es especialmente relevante ya que permite dirigir los procesos de innovación a través del conocimiento generado por las investigaciones.
En este sentido, los enfoques metodológicos participativos (centrados en el análisis de las prácticas) resultan especialmente interesantes a la hora de plateado su búsqueda. Una de las metodologías más conocidas es la investigación-acción. Esta permite desarrollar un análisis participativa, donde los actores implicados se convierten en los protagonistas del proceso de construcción del conocimiento de la realidad sobre el objeto de estudio, la detección de problemas y necesidades y, finalmente, de la elaboración de propuestas y soluciones.
En esta línea, el diseño formativo (design-research) se basa en un proceso cíclico en que el diseño es constantemente revisado y adaptado a las condiciones contextuales del sistema en función de los objetivos de aprendizaje. Se lleva a cabo en entornos de aprendizaje reales y complejos y en presencia de diversidad de variables que no siempre pueden ser controladas ni determinadas a priori, y conlleva que la investigación no esté definida por la metodología (cuantitativa o cualitativa) sino por su objeto que es, fundamentalmente: contar un cambio, una innovación.
A la hora de exponer sus resultados, la descripción del tipo de actividades realizadas pierde cierta importancia, ya que la intención no es replicar la experimentación, sino aprender de los errores para mejorar el propio diseño implementado y para crear una base de conocimiento que contribuya al éxito de alguna otra implementación en contextos similares.
Usar esta metodología de investigación conlleva que el investigador esté dispuesto a perder su punto de vista privilegiado ya asumir que los participantes tienen un rol de “coparticipantes”.


(267 votes, average: 4,22 out of 5)






Haz tu comentario